martes, 17 de abril de 2018

Trekking en Isla Navarino--Cerro Bandera---Hito N° 7 Dientes de Navarino




El siguiente relato se enmarca dentro de la realización de uno de mis planes y sueños viajeros que tenia hace muchos años en carpeta, el cual se encontraba esperando el momento justo para ser llevado a cabo.

Mi sueño cumplido me permitió conocer Puerto Williams, navegar por el Beagle y llegar hasta Puerto Toro, el poblado mas austral del mundo, y recorrer la belleza de la isla Navarino.

El dia escogido para realizar esta aventura exploratoria en dirección sur por el cordón de cerros que comienzan con el Cerro Bandera fue el lunes 26 de marzo. Al día siguiente ya tenia vuelo de regreso hacia Punta Arenas, por lo que correspondía cerrar la visita a las tierras australes de la mejor forma.

La idea inicial era hacer cumbre en el cerro Bandera, tomar algunas fotos desde la altura de Puerto Williams, contemplar el Beagle y la isla grande de tierra del fuego, y volver. Eso al menos era el plan inicial, pero la motivación y ganas de explorar fueron mas, lo que me permitió conocer paisajes y vistas sorprendentes desde las alturas mayores en dirección sur de la isla.

La ruta completa se detalla a continuación, partiendo desde mi hostal en Puerto Williams.
El recorrido total fueron 20,7 kilómetros.








El inicio de la caminata fue alrededor de las 9 de la mañana. El día estaba completamente cubierto, y el pronostico proyectaba algunas gotas que podrían caer pasado el mediodía.










El primer tramo de la ruta se realiza por una ruta vehicular de ripio, con aproximadamente unos 4 kilómetros de extensión hasta el inicio formal del trekking.
















Primera detención a  orillas de un estero, el cual mas arriba forma una atractiva cascada











La cascada.
Ya muy cerca del inicio del sendero









Sitio donde se inicia el circuito de los dientes de Navarino, el cual cuenta con baños, y mapas bastante detallados de la ruta, con descripción de los hitos, y los kilómetros recorridos.








Primer tramo, hacia el cerro Bandera.








El sendero discurre bajo enormes arboles, incluso algunos caídos pueden llegar a servir de un pequeño puente.







Troncos con extrañas formaciones, probablemente moldeadas por la acción del incesante viento.








Primer mirador natural alcanzado









Nuevamente la ruta se internaba por medio del bosque, lo cual entregaba una protección natural del fuerte viento y también de la lluvia que comenzaba a caer tímidamente.








Posando para la cámara, vista hacia el norte.
De fondo se logra apreciar Puerto Williams, el Beagle y mas atrás la parte Argentina de Tierra del Fuego.














Cometocino Austral, a un costado del sendero, sin inmutarse mucho de mi presencia









Ya saliendo del bosque. Completamente expuesto al intenso viento que corria desde el norte, y que comenzaba a golpear con fuerza.
El Cerro Bandera ya estaba mas cerca.








Primera meta del dia conseguida.
Inicialmente como había descrito antes, este sería mi destino final, pero al contemplar en dirección sur las montañas de los Dientes de Navarino que se comenzaban a asomar, decidí seguir caminando en dicha dirección.
La ideas era explorar, descubrir y fotografiar, y había tiempo y ganas de hacerlo.









Vista hacia dos puntas de un cerro que al regresar me anime a subir hasta sus cumbres. Lamentablemente no he podido dar con el nombre del cerro, así que se mantendrá en el anonimato al menos en este relato.







Encaminado en la ruta, decidí seguir los hitos que forman parte de la ruta de los Dientes de Navarino, por lo que la huella bordeaba la parte Oeste de los cerros del lugar, encaminándose hacia el sur.

Abajo se aprecia la Laguna Robalo, a los pies del cerro de mismo nombre.






Bella panoramica de las lagunas y cerros de la isla Navarino.
A la derecha la Laguna Robalo, y mas a la izquierda la laguna El Salto, hito significativo dentro de la ruta a los dientes de Navarino, los cuales se hacen presente en la fotografiá hacia la parte izquierda.










Aquí con mas detalle.
Los Dientes de Navarino hacia la izquierda, y abajo, la laguna El Salto.







Hito numero 7.
La meta definitiva de ese día, ya que mas adelante el sendero comienza a bajar en dirección a laguna El Salto, el cual recomiendan como sitio de acampada para los aventureros que se disponen a recorrer esta sorprendente y poco transitada ruta.









La foto infaltable. Es difícil describir la emoción de ese momento, el contexto quizás es mas fácil de recordar, un día completamente nublado, frio, y el fuerte viento que a ratos traía granizos y golpeaban fuertemente mi chaqueta eran el telón de fondo de la aventura.

Como casi no vi a personas, con el autodisparador de la cámara logré en un breve espacio de tiempo en que el viento disminuyo apoyarla en las rocas y obtener este hermoso recuerdo.

Mas que feliz.









Ya al regresar, el espíritu de conocer mas lugares seguía presente en mi, así que dentro del panorama cercano se asomo una cumbre que contaba con dos puntas. La distancia no era muy lejana, así que seguí a campo traviesa lo mas recto posible hacia la cumbre de mas a la izquierda, (que creía era la mas alta, percatándome de mi error solo estando en dicha cumbre).









A mayor altura, los manchones de nieve se hacían presente








La primera cumbre, con unas vistas increíbles de la Isla.







Vista hacia el este









Cansado, con frio, pero feliz.









En la primera cumbre, me percaté de que la altura mayor era la otra, así que partí en búsqueda de aquella esquiva mayor altura.

Y luego de unos momentos, caminando por el filo cumbrero, con el fuerte viento del norte, llegue a mi objetivo.









Y pude contemplar la majestuosidad de los paisajes del fin del mundo








Mirando hacia el Oeste. Muy a lo lejos, se aprecian las altas cumbres nevadas de la Cordillera de Darwin.








Hacia el sur. A lo lejos, probablemente la Bahía Windhod y el mar austral.









Si se pudieran inmortalizar los momentos, claramente que escogería ese momento para poder revivirlo cada vez que quisiera.
Fue un instante de mucha alegría. Sumado al desafió personal conseguido, estaba la satisfacción por haber cumplido un sueño que llevaba conmigo por muchos años, y que ese día de fines de marzo del 2018, finalmente se concretó.

Ya era el momento de regresar.






Sorpresa!!
Casi imperceptible, una Perdicita Cordillerana Austral.
Otro regalo de aquel mágico lugar.








Dejando atrás el terreno expuesto, y nuevamente muy cerca de entrar a la protección del bosque.








Ya sin viento.
La foto final, testimonio del regreso y de la proximidad del fin del sendero bajo el bosque.








Mucho de lo que podria haber incluido en este cierre ya fue descrito a lo largo de este extenso relato.
Un sueño cumplido, un lugar magico, mas que recomendable.
Queda pendiente la realización de la ruta completa de los Dientes de Navarino.
Quizás en algunos años mas. Mientras, seguiré cumpliendo otros sueños que aún tengo guardados en la abultada carpeta de proyectos y planes aventureros futuros.

Espero que este relato pueda motivar a otros a aventurarse por esta tierra que aún tienen un toque de soledad y aventura que la vuelven única. 



































viernes, 2 de marzo de 2018

Intento al Leonera



Dentro de los proyectos personales que esperaba realizar este verano del 2017-2018, y que se encontraba dentro del mundo de las ideas desde hace mucho tiempo, era poder lograr cumbres de mayor altura, obviamente siguiendo un plan de conquista desde una menor, hasta coronar una mas significativa, como el Cerro El Plomo.

La primera etapa la concrete el día sábado 16 de diciembre del 2017, logrando hacer cumbre en los 4180 metros del Pintor.
Tres semanas después la cumbre a alcanzar era El Leonera, que con sus 4950 se presentaba como un desafió mucho mayor a los intentados anteriormente.
Aproximándome a esta montaña, el terreno estaría ya mas despejado para cerrar el proyecto del verano con la cumbre del Plomo ya mas cerca.

El sábado 6 de enero estaba pronosticado un día completamente despejado en la cordillera, así que emprendí rumbo hacia el centro de sky la Parva, sorteando antes las innumerables curvas que se presentan en la ruta.

















Ya en el andarivel, emocionado y expectante a lo que vendría ese día y al siguiente.










No era una aventura en solitario, me acompañaba "mi regalona" mi mochila que me ha acompañado en innumerables viajes, y que con los años he ido estampando en ella el recuerdo de los lugares que he podido visitar.









La laguna Piuquenes, punto de partida para comenzar el trekking del día.
El destino final seria el sector llamado Cancha de carreras, una explanada con variados sitios donde poder instalarse y establecer el campamento.








Mirando hacia atrás (Sur), observando el camino ya recorrido.
Sobresale el falsa parva al final del sendero.








Ya con la vista puesta sobre el Pintor









Decir que en esta ocasión el sendero se recorría mucho mas lento y pausado que la vez anterior cuando había ido por el día, y con suerte cargaba en mi mochila 4 kilos, entre el agua y la ración de marcha. Ahora entre el saco de dormir, carpa y comida eran mínimo 10 kilos.










Legando a la famosa Cancha de Carreras, una explanada en verdad enorme y vasta, completamente atípica para el sector en donde me encontraba; en medio de montañas.






Nubosidad cubriendo al Leonera y al Plomo, no pudiendo apreciarse muy bien en toda su majestuosidad.








Panorámica de la gran explanada. Sitio ocupado por muchas cordadas para establecer su base de ascenso al Leonera



 





Sitio escogido para armar mi carpa. 
Al poco tiempo llego otra cordada con 8 integrantes, que se instalaron en el mismo sitio donde me encontraba.










Descansando un poco.
Era el momento de ir a explorar el lugar, ya que como no había llevado agua, mi apuesta fue encontrar algún sitio con nieve para poder derretir.







Caminando por aquel extraño sitio







No muy lejos de mi carpa, pude ver a lo lejos algunos manchones de nieve que se encontraban a orillas de un gran acantilado. Me dirigí hacia ellos para poder elegir el mejor y mas accesible para poder obtener nieve.







 Finalmente escogí el que en esta foto esta mas a la derecha. Los otros eran imposibles de alcanzar










Listo para empezar la tarea









Una selfie junto a la nieve que me permitiría disponer de agua para la noche y para el día siguiente
















Ya de regreso a mi hogar por esa noche.
La tarea era comenzar a derretir nieve para el día siguiente, y para la comida que iba a comenzar a preparar.








A eso de las 20:00 horas ya estaba cómodamente instalado. Un constante dolor de cabeza se estaba haciendo presente desde hace un par de horas, y el apetito no era el de los mejores. La puna o Mal de altura se estaba haciendo presente.







Uno de los chicos de la cordada llevaba GPS, indicándonos que nos encontrábamos a 4130 metros de altura, algo no menor, pensando que esa misma mañana había despertado en Santiago a no mas de 800 metros de altura.

La cordada iba a comenzar su ascenso a las 03:00 AM, así que decidí unirme a ellos para no intentar en solitario la cumbre.








Esta foto es una de las últimas que tomé antes de que anocheciera, con la vista fija en la meta que quería conseguir al día siguiente.

Lamentablemente uno propone muchas veces, puede contar con el animo y la motivación, pero el cuerpo en esta ocasión dijo otra cosa. El mal de altura se presento en la noche no permitiendome dormir mas allá de 20 minutos. Tuve muchos despertares con la sensación de que me faltaba el aire, acomodándome en la carpa en innumerables ocasiones. El dolor de cabeza persistió y el malestar se hizo un poco mas intenso.

A las 03:00 AM sonó mi alarma, pero no estaba en condiciones de emprender el proyecto del Leonera. estaba muy cansado, con un malestar general, con sueño, agotado, por lo que decidí quedarme e intentar tener un sueño mas continuo.
Escuche que algunos partieron y dos del grupo de ellos también optaron por quedarse. Yo seguí con mi malestar y mi sueño interrumpido hasta las 7 de la mañana.

Con molestia y también desazón, rápidamente desarme el campamento. Guarde mi carpa y saco, prepare mi mochila, y emprendí el regreso.

Toda la ruta de regreso fui pensando y analizando lo ocurrido, tratando de asimilar el hecho de no haber podido cumplir con mi meta autoimpuesta. Había frustración y malestar.

Fue al pasar los días que logre obtener un cierre y análisis final del proyecto que no pude cumplir. Finalmente opte por volver a las rutas de menor altura, pensando que tal vez la altura no es lo mio, que la puna o mal de altura es un llamado de atención que me dijo que si no tengo la adaptación y aclimatación necesaria, algún día en el futuro esta se volverá a hacer presente.

Seguiré descubriendo y recorriendo senderos en donde el factor altura no este presente, sino que solamente mi motivación y ganas por cumplir desafíos y explorar lugares maravillosos del país y del mundo.

Tal vez en un tiempo mas vuelva a visitar este cerro, quizás.
Nadie sabe que nos trae nuestro futuro.










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