viernes, 19 de noviembre de 2021

Sendero Lagos Andinos----Parque nacional Villarrica




Hace algunas semanas atrás, me encontraba junto a mi familia visitando la zona cercana al lago Villarrica, tratando de visitar como es costumbre, la mayor cantidad de lugares naturales del sector, tarea que es algo compleja, ya que estos son innumerables, y el tiempo siempre juega en contra para poder llevar a cabo dicha tarea.

En mi mente eso sí, rondaba la idea de realizar una caminata por un sector del Parque Nacional Villarrica algo alejado de donde nos encontrábamos, pero que era perfectamente realizable. La caminata lleva por nombre “Lagos andinos”, y comienza muy cerca de la frontera con Argentina, teniendo al imponente volcán Lanín a un costado. Organizaciones por aquí y por allá, y el miércoles 27 de octubre a las 06:10 de una fría mañana, partí rumbo en mi vehículo hacia el inicio de la ruta, distante a varios kilómetros siempre en dirección a la cordillera.
 

07:20. Ya estacionado, realicé una breve visita al Lago Quillelhue, el cual recibía los primeros rayos del sol. Tomé algunas fotos, y me propuse visitarlo con mayor detención, una vez que regresará del recorrido.











El sendero comienza a orilla del camino vehicular, y cuenta con un estacionamiento muy cerca.









El primer tramo es muy agradable, caminando siempre por un majestuoso bosque, teniendo un estero que te acompaña en gran parte de la caminata inicial.





























Antes de llegar a la primera, (o segunda laguna si contamos al Lago Quillelhue), podemos tener una vista hacia el enorme Lanín, el cual más adelante podremos apreciar con mayor cercanía y claridad.








Laguna Perdida. Un pequeño desvío del sendero principal te lleva a esta pequeña laguna inmersa en un entorno mágico y sobrecogedor.












Una breve detención en la laguna para admirar su belleza, y proseguí la caminata rumbo a la siguiente laguna.

Las enormes araucarias me acompañaban en todo momento.
















Laguna Huenfica. Con un alto nivel de agua, así que me tuve que sostener y acomodar sobre unos troncos para poder estar cerca de ella. 









Una maravilla. Silencio total, un espejo de agua que reflejaba los bosques y cerros circundantes.




















Imágenes sobrecogedoras. Un paraíso natural que debe ser preservado.









Luego de contemplar por muchos minutos tan bello lugar, me organice como pude para poder tomar una fotografía para recordar mi paso por la Laguna Huenfica.
Costó pero se pudo.









Existía la posibilidad de llegar a otra laguna mucho mas distante. Como disponía de tiempo, seguí por el sendero, sin un plan definido, solo internarme por aquel maravilloso bosque y ver a donde me llevaba y que me permitía descubrir.

Este tramo fue mucho mas exigente, ya que la pendiente era mayor, por lo que pude alcanzar buena altura muy rápidamente.
















   Con la mayor altura, el Lanín se veía mucho más cerca.









Y en este tramo de la ruta, las aves se hicieron presentes.
Una de muchas cachañas que pude ver ese día.









Y un gran regalo del bosque. 
Carpintero macho y hembra aprovechando el calor de la primavera para intentar perpetuar la especie en los bosques de la araucanía.














Otra hermosa ave.









Y la nieve. Infaltable. Me comenzó a acompañar desde los 1400 metros mas o menos.

















1600 metros y la nieve ya no permitía continuar. Era el momento de detenerse, descansar y preparar el regreso. 
Ya había perdido por un sector el sendero, y acá ya me estaba hundiendo hasta las rodillas, así que eran señales claras de que la naturaleza solo me permitía llegar hasta acá por esta ocasión.









Aprovechando el descanso, tuve la posibilidad de encontrar este fondo mágico para inmortalizar mi presencia en este sector de la cordillera de la IX región.









El regreso fue tranquilo, muy relajado, contemplando y disfrutando el lugar.
Volví nuevamente al punto de inicio, el Lago Quillelhue, donde también pude disfrutar de la tranquilidad y belleza del lugar.


Un par de Blanquillos nadando tranquilamente.






Pareja de Canquenes.















Y un par de panorámicas que intentan dejar testimonio de tan bello lugar.















Y la infaltable.
Solo cara de felicidad y plenitud.









Creo que ya intenté describir el maravillosos lugar que tuve la suerte de conocer. 
Agregar que hasta Laguna Huenfica es una caminata fácil, sumando dificultad al tramo que lleva a laguna verde. 

La caminata comienza a los 1100 metros y laguna Huenfica esta a los 1300 por lo que el desnivel es muy menor, lo que la vuelve una ruta familiar, con una alta belleza escénica.

Un bello sector del Parque Nacional Villarrica que debes visitar si te encuentras visitando este hermoso rincón de nuestro país.







 

lunes, 26 de julio de 2021

Cerro Purgatorio Invernal



Desde Octubre del 2020, al llegar a nuestro nuevo hogar y comuna, pude observar en dirección sureste la presencia de un llamativo cerro que en ese momento desconocía completamente su nombre y existencia. Con el tiempo, pude averiguar que se trataba del Purgatorio, nombre entregado por algunos por lo extensa de la ruta, y por algunos tramos complejos que rememoraban aquel paso previo al infierno.

Con el paso de los meses de cuarentena seguí buscando información, contando con todos los datos necesarios para intentar su cumbre, apenas las condiciones sanitarias así lo permitieran.

El Jueves 8 de Julio, tuve la suerte de iniciar mis vacaciones, y también suerte de que me acompaño un día soleado con una agradable temperatura. Semanas atrás había nevado, así que esperaba encontrarme con algo de nieve llegando a su cumbre, aunque desde mi perspectiva, mirando su cara norte, este se presentaba totalmente seco.


07:40 de la mañana. Y con los primeros rayos del sol asomándose, di por iniciada la caminata.





El primer tramo hasta alcanzar uno de sus "brazos" es una constante subida, extensa en distancia, por lo que no es un gran desgaste físico. Son 4,5 kilómetros, partiendo desde los 850 metros, hasta alcanzar los 1650 aproximadamente.











A los 1700 metros. Con una panorámica hacia un Santiago brumoso. El día despejado permitía ver las cumbres mas emblemáticas de la cordillera de la Costa. Hacia el norte La Campana, El Roble, Bustamante y hacia el sur el Altos de Cantillana y Horcón de Piedra. 





Mientras me encontraba rodeando por el sector sur, me pude encontrar con los primeros rastros de nieve. Una baja temperatura me acompaño por este tramo, ya que el sol se encontraba cubierto totalmente por la cumbre.






Siguiendo con el ascenso, pude nuevamente observar la cumbre. Esta vez ya mucho mas cerca, pudiendo distinguir con mayor claridad las antenas que se encuentran instaladas.






Mirando hacia el sur, parte del camino ya recorrido. Me encontraba ya muy cerca de enfrentar el mayor desafío de la ruta, una pendiente nevada que me debería llevar a los 2300 metros, a las puertas de la cumbre.








Tomándome un descanso. 
La caminata se hacia lenta, y la nieve blanda a ratos me cubría hasta las rodillas. 
El objetivo parecía lejano, y el avance era muy lento. Las dudas surgieron, y la opción de abandonar se cruzo por mi mente.









Mirando hacia abajo, el camino ya transitado. 
Aún quedaba un poco para conseguir el merecido premio final.










Esta foto fue 10 minutos después de haber llegado a este lugar. Lo primero que hice fue lanzarme sobre el piso, de espaldas, tratando de respirar profundo, y recuperarme del enorme esfuerzo que me había demandado llegar hasta la meta.

En ese momento sentí que sin estar en la cumbre todavía, ya había llegado. Habiendo superado ese desafío, el camino ahora se veía mucho mas sencillo.






Me tomé varios minutos para comer algo, hidratarme, y extasiarme con las hermosas vistas hacia la cordillera nevada.







El Plomo. El guardián de la ciudad.





Vista hacia el sur. Cumbres menores ya sin nieve.





Cerro Alto en Pirque. Al fondo, el cordón de los Altos de Cantillana.






Y nuevamente retomando el caminar. Una vista hacia la ciudad, cada vez mas pequeña.







Otro breve descanso. Esta vez ya mucho mas cerca de la cumbre. Cruzando por un sector nevado y de roquerios.





Un hermoso cóndor juvenil volando alrededor. Quizás dando sus primeros vuelos para una futura vida que lo llevara a recorrer enormes extensiones de nuestra cordillera.





Y finalmente la cumbre. Enormes antenas y paneles solares coronan la cumbre del Purgatorio. 

Casi 5 horas de una extenuante caminata me permitieron disfrutar de espectaculares panorámicas.








Vista hacia el norte.









Y la foto para el recuerdo. Feliz de haber regresado a las caminatas luego de meses en formato cuarentena por el famoso Covid. Meses leyendo y estudiando la ruta, preparándome para no tener ningún contratiempo en un cerro que presenta algunas exigencias y complicaciones que hicieron más entretenida la caminata.

Aquel día no me tope con nadie en la ruta, la sensación de soledad fue completa, y la conexión con la naturaleza fue mayor. El recuerdo quedará grabado en mi memoria, y lo atesorare como una de las cumbres mas interesantes que he podido hacer hasta la fecha.

















 

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